
UN DOMINGO REFLEXIVO
Me gusta madrugar los domingos. Llámame rara pero considero que despertarse para ver cómo entran los primeros rayos de sol por mi ventana del salón, mientras disfruto de mi café mientras leo mi revista preferida, no tiene precio. En ese silencio matutino, mi cuerpo va despacio despertándose, pero mi cabeza comienza a mover sus engranajes para reflexionar sobre todo lo que está por venir. Me paro. Y echo la vista y la mente atrás… Han pasado 6 meses desde que terminaron las navidades y no he parado de hacer mil cosas y no he contado nada.















