Crónica de una semana en Clubhouse

¿Has oído hablar de Clubhouse? Es la red social del momento, creada en mayo de 2020 por Paul Davidson y Rohan Seth, y con más de un millón de usuarios en este momento.

Clubhouse se define oficialmente como “Un espacio para conversaciones de audio casuales y directas”. Y eso es lo que es: una red social donde el contenido es exclusivamente en audio in streaming, y efímero, porque el contenido no se graba.

Hasta la fecha la app se encuentra en fase beta y solo existe para IOS, y para darse de alta se necesita una invitación de otro usuario. Cada usuario nuevo a su vez posee dos invitaciones, y conforme usas la app, participas, y tus invitados se dan de alta, te “premian” con más invitaciones.

Ese carácter “exclusivo” es lo que hace que todo el mundo quiera estar en Clubhouse, y a mí me recuerda a los inicios de Tuenti (soy mayor, lo sé), o incluso de Gmail (¿te he dicho que soy mayor?).

Una vez te das de alta, la interfaz de la app (en inglés, eso sí) es muy sencilla. Puedes escribir tu bio, donde los únicos enlaces posibles serán a tus cuentas de twitter y de Instagram.

En la app hay infinidad de Clubes a los que puedes unirte en función de tus intereses profesionales. El contenido se crea en rooms (salas) que crean los usuarios y se participa como si fuera una conversación telefónica. Para hablar tienes que levantar la mano y te dan la palabra los moderadores de la sala.

Cualquier usuario puede crear salas de la temática que desee.

Pues bien, hace una semana mi compañera de batallas Ana Carrau me invitó a unirme a Clubhouse y os voy a contar la crónica de esta semana en la app:

Día 1.- Me llega la invitación, me registro y no le hago más caso porque estoy con otras personas.

Día 2.- Aterrizo en Clubhouse con mucha curiosidad y a la vez con mucho respecto. Me uní a alguna sala pero tenía miedo por si abría el micro sin querer o algo… Luego me dí cuenta que era una tontería porque ese control lo tengo yo en la app.

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Hago una prueba con Ana y flipo con la calidad del sonido. Parece que estamos en un estudio de grabación.

Día 3.- Me levanto pensando en las posibilidades de Clubhouse y me vengo arriba: invito a dos de mis compañeras, una de ellas me lo pidió por la mañana porque suponía que yo ya estaba dentro.

Fue cuando cometí varios errores: envié una invitación a alguien que no tiene ningún dispositivo Apple en casa (eso me pasa por no preguntar), y a su vez envié la otra invitación a mi amiga Belén, cuyo iphone no soportaba la última versión de IOS, pero esta última no se iba a rendir tan fácilmente…

Así que mi gozo en un pozo. Y el de mis compañeras también.

Me paso todo el día en Clubhouse: mientras preparo contenidos, mientras cocino, mientras me doy un paseo, mientras voy a comprar… Me meto principalmente en salas relacionadas con Marketing Digital y con cómo usar Clubhouse para aprender algo más de lo poco que sé de la app.

Flipo porque las salas no terminan nunca: son 24 horas, las moderan personas que no conozco pero cuando leo sus biografías, alucino: todo el mundo es súper top en su temática.

Mi amiga Ana crea una sala de forma espontánea, participo y funciona. Llegan a la sala personas que no conocemos de nada y que levantan sus manos para hablar. Esto tiene un gran recorrido… pienso.

Día 4.- Me levanto y desayuno con Clubhouse. Es el día del Community Manager y veo una sala donde se habla del tema. Me uno, escucho, y… pierdo la vergüenza y hablo por primera vez en una sala donde no conozco a nadie!!

Trabajo durante la mañana escuchando en distintas salas, aunque hay una que me hace gracia: La cafetería de Clubhouse, dentro del club de Marketing en español. No se acaba nunca esta sala, jajajaja.

Me escribe mi compañero Fran: “¿Estás en Clubhouse? ¡Quiero probarlo! ¡Mándame una invitación!”. Y le cuento mi película sobre las invitaciones fallidas.

Sigo dando vueltas a que como mis invitadas no se dan de alta, nunca tendré nuevas invitaciones, ayyyyyyyyyy. Pero a Belén se le ocurre una gran idea: instalar la app en el iphone de su marido e invita a Fran. Belén y Fran ya están dentro y son felices.

A las 14h Ana ha creado una sala sobre Cómo venderse y la probamos nuevamente. Un éxito: sale todo fenomenal y decidimos crearla recurrentemente los lunes.

Día 5.- Se me acumula el trabajo y me doy cuenta de que estoy totalmente enganchada a Clubhouse. Decido eliminar la app del teléfono y dejarla exclusivamente en el ipad para gestionar su uso con cabeza.

Por la tarde escucho una sala donde hablan de los Tips para novatos en Clubhouse. Descubro que el icono del cucurucho festivo que aparece encima de mi foto, indica que llevo menos de 7 días en la app.

A su vez descubro que la mayoría de la gente es nueva como yo y está siempre online, en todas las salas como “expertos”. Nivel postureo mil por mil.

Día 6.- Un día sin Clubhouse. No entro a la app porque tengo que centrarme en lo que hago. Pero por todas las redes sociales veo posts sobre Clubhouse. On fire con Clubhouse.

Día 7.- Desayuno con Clubhouse escuchando a una de mis ídolas, Fátima Martínez, y descubro que ¡ya no tengo el cucurucho! ¡Yuhu! ¡He dejado de ser novata! Además, Clubhouse me premia con otras dos invitaciones. Las guardo para cuando alguien con interés real quiera unirse y pueda ayudarles a ello.

Tengo una reunión y de forma relajada nuestro proveedor nos pregunta si estamos en Clubhouse y salto como un resorte que ¡yo sí! Se pone súper contento cuando le digo que si quiere que le invite, y le mando ipsofacto la invitación. Hago lo mismo con mi socio y ambos se unen en ese momento. Prueban la app y les pasa como a todos: flipan con la calidad del sonido.

IMG-0112-587x1024 Crónica de una semana en Clubhouse

Y con todo este aprendizaje de 7 días en Clubhouse, veo necesario escribir lo que he aprendido esta semana:

  • Tómate tu tiempo para escribir tu bio, especialmente las dos o tres primeras líneas. De ellas depende tu posicionamiento.
  • Tu cucurucho es tu aliado: aporta frescura y atrevimiento para participar.
  • Clubhouse es adictiva: pon el foco en las salas y clubes donde quieras aprender algo con mesura.
  • No tengas miedo a participar. Todo el mundo tiene algo que aportar en esta vida.
  • Explora sobre los moderadores de las salas que más te gusten pinchando sobre sus fotos.
  • No desperdicies tus invitaciones. Seguro que conoces a personas a las que estar en Clubhouse les guste más que a otras (siempre que tengan iphone).
  • Crea tu propia sala enfocándote mucho en la temática. Las salas generales pierden el foco.
  • Marca un horario de inicio y fin en tu sala. Los usuarios agradecen que no sean infinitas.

Y hasta aquí mi crónica de 7 días en Clubhouse.

El 1 de febrero a las 16:00 tenemos una cita en Clubhouse bajo el título “Cómo venderte en medio de una pandemia”.  ¿Te unes?

PD. Por si tenías alguna duda, este post ha sido escrito mientras escuchaba una sala de Clubhouse.

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