HISTORIAS DE UNA COMMUNITY MANAGER

EL KARMA DIGITAL EXISTE

¿Crees en el Karma? Creas o no, hoy te voy a contar una de mis historias sobre el karma, y en especial, sobre el karma digital.

Desde antes de que surgieran las redes sociales, los usuarios recomendaban restaurantes, tiendas, hoteles, profesionales, productos, etc. No se podía dar a me gusta en ninguna parte, pero os aseguro que se podía hacer viral que un restaurante tenía las mejores croquetas de Madrid, que un fontanero era el mejor de tu ciudad o que en la piscina de tu pueblo servían las mejores bravas de la comarca. El boca a boca funcionaba de maravilla.

El caso es que poco a poco, en los últimos años, con la llegada de las nuevas tecnologías, los blogs, las redes sociales y todo lo digital, cada vez nos quejamos más y ¿dónde vamos a quejarnos? ¡A las redes sociales sin duda!

Dejamos un aluvión de comentarios en tripadvisor si un hotel no estaba como nos gustaría, aireamos a los cuatro vientos por cualquier red social el trato de atención al cliente cuando no nos atienden como nos gustaría, tuiteamos sin control cuando nuestro vuelo, tren o metro se retrasa nombrando al ministro si hace falta, compartimos en Facebook peticiones para que multen al bar de turno porque nos parece abusivo el precio de sus cervezas, y lanzamos mensajes en stories si la pizza que pedimos a domicilio ha tardado más de lo normal y así puedo seguir haciendo una lista infinita.

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Nos quejamos en las redes sociales.

Y no, no estoy diciendo que no nos quejemos, pero resulta curioso y cuanto menos contradictorio que en las redes sociales marcamos a golpe de click las cosas que nos gustan, y nos esforzamos escribiendo comentarios sólo cuando no nos gusta lo que está pasando. ¿No es un poco raro que gastemos más energía sólo para quejarnos?

Ahora me dirás: “Nooooo, eso no es verdad! Cuando algo me gusta le doy a “like” o lo comparto en redes también!”.

Y yo te digo: Ya, pero ¿a qué no pones un comentario en las redes sociales de tal sitio donde fuiste a cenar y te encantó? ¿Y qué tal las vacaciones? ¿Dejaste alguna recomendación del sitio donde te alojaste el verano pasado? Seguro que no…

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En serio: ¿Cuánto tiempo hace que no dejas un comentario positivo sobre un restaurante al que te guste ir?

Pues bien, ¡ha llegado el momento de usar las redes sociales y el mundo digital para poner cosas buenas, para recomendar lugares, establecimientos, hoteles, alojamientos, restaurantes, servicios, profesionales, proveedores, artículos, tiendas y todo lo que quieras!

¿Por qué? Porque el karma digital existe, (te lo digo yo que un verano me diluvió en Menorca y estuvimos quejándonos cada segundo porque todo nos parecía mal, hasta que nos propusimos aceptar lo que había, disfrutar del tiempo fuera el que fuese y dejar comentarios positivos en internet de absolutamente todo… ¡y funcionó! ¡Salió el sol!), y porque si dejamos comentarios positivos, otras personas podrán beneficiarse de lo que funciona y ayudaremos a que los propietarios de las empresas que recomendamos también vean que sus negocios merecen la pena, que la gente no sólo escribe para quejarse y que sus pymes se hacen más conocidas. Dejar un comentario positivo tampoco cuesta tanto, ¿no?

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¿Te unes a mi reto? #elkarmadigitalexiste

Como es verano y en verano nos movemos y salimos más, te voy a proponer un reto: este verano te reto a que dejes comentarios positivos de los sitios donde vayas (hoteles, alojamientos, restaurantes, chiringuitos, etc) o de profesionales de los que hayas disfrutado de sus servicios (fisioterapeutas, monitores deportivos, gestores, abogados, profesores, etc). ¿Dónde? En sus redes sociales: en su muro, ¡que los comentarios se queden para siempre! Etiquétales, nómbrales, menciónales, y añade el hashtag #elkarmadigitalexiste , mándame el pantallazo de tu comentario y nómbrame a mí también para que pueda compartir que hay muchos comentarios positivos y que el verano no sólo está para quejarse.

¿Te unes a mi reto? Recuerda que te puede llover a tí también en tus vacaciones… 😉

DIGITAL DETOX

En la era digital y dedicándome a lo que me dedico, es muy difícil desconectarme digitalmente.

Ser Community Manager es un trabajo creativo y me gusta muchísimo; tengo la suerte de dedicarme a lo que me apasiona y no diferencio trabajar de disfrutar porque me encanta lo que hago.

Pero al mismo tiempo, exige una alta dedicación a la actualización de las herramientas con las que se desarrolla el trabajo, ya que cada semana hay nuevas funcionalidades o incluso surgen nuevas herramientas y un CM debe dedicar un porcentaje de su jornada laboral a esta parte.

Y por otro lado, debemos seguir lo que va ocurriendo en las redes sociales que gestionamos en la medida de lo posible: los me gusta, los compartidos, los mensajes privados, los mensajes en el muro, los nuevos seguidores, los emails, los mensajes de whatsapp…

Para que te hagas una idea de la locura que supone, te cuento: cuando trabajo con el ordenador, me concentro en “solo” en chequear las notificaciones que me interesan a través del ordenador, y cuando dejo el ordenador, tengo el móvil siempre a mano, con batería y cobertura para seguir conectada.

Una jornada laboral cuando estoy en casa, viene siendo un constante ir y venir a las cuentas de correo electrónico, por si acaso he recibido algo importante, a las notificaciones de todas y cada una de las redes sociales, por si acaso hay una crisis y no me he dado cuenta, y al whatsapp, por si acaso me ha escrito un cliente y no lo he visto… ¡¡¡Y todo ello a través del ordenador y del móvil, a la vez!!!

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Multitask: escribes correos, contestas whatsapp y mientras piensas qué le vas a responder al troll de turno…

Resumiendo: buena parte de la jornada laboral de un CM se consume revisando las notificaciones de las redes sociales, emails y whatsapp y las actualizaciones de las novedades en las herramientas de trabajo (de esto hablaré en otro post).

Con este enganche, decidí hace ya algún tiempo, tomar algunas medidas para intentar desintoxicarme, y hoy las quiero contar aquí, por si te sirven a tí o a alguien que conozcas:

He decidido chequear la bandeja de correo electrónico dos veces al día: una vez por la mañana, y otra antes de comer. ¿El motivo? Me di cuenta de que gran parte de mi jornada laboral era consumida literalmente en actualizar mi bandeja de entrada de correo electrónico cada dos por tres, y responder a toda aquella persona que me había escrito, perdiendo el tiempo en estar pendiente. Gracias a mi nuevo hábito, ahora directamente respondo con la gestión ya realizada, o si no respondo en el momento, no se muere nadie. (Como decía una jefa que tuve: “No trabajamos en el 112. No es urgente.”).

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Nada es urgente. No se muere nadie si no respondes a ese email o si no mandas ese whatsapp.

Mi segundo nuevo hábito también tiene que ver con el correo electrónico: desactivo el correo electrónico del móvil los fines de semana y festivos, ¡así, sin miedo! Y estoy pensando en hacerlo también entre semana cuando estoy trabajando con el ordenador, o a partir de la hora de comer…

¡Esto de desactivar las notificaciones es super placentero, me da la sensación de que estoy de vacaciones! (Bueno, no tanto…).

En cuanto al Whatsapp en el móvil, desde hace años tengo desactivado el sonido para todo el mundo excepto para cuando me escribe un cliente súper importante o 2 personas más. Tampoco tengo activadas las notificaciones ni en pantalla ni en sonido de los grupos. De esa forma, casi nadie me escribe cosas importantes por whatsapp porque saben que no estoy pendiente. Pero para no tener tentaciones ni perder el tiempo, lo dejo en otro sitio lejano (que me tenga que levantar para cogerlo). De esta forma me concentro más en una tarea y no me convierto en la mujer orquesta haciendo una sola cosa.

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¡Anda! ¡Que me ha escrito mi amiga que vive en Suiza a la que hace 15 años que no veo! ¡Qué ilusión! ¡¡¡¡¡Voy a contestarla!!!!!

Y las notificaciones de las redes sociales las estoy chequeando con menos frecuencia. Depende mucho del contenido que haya compartido. Si sé que puede dar lugar a dudas, estoy más pendiente, pero las chequeo 3 veces a lo largo del día y normalmente coincide con el momento de revisar la bandeja de entrada de correo electrónico.

Una síntesis de mis consejos para hacer una dieta Digital Detox, sería:

  • Medir el tiempo que consumes en las redes sociales, whatsapp y correo electrónico (y/o otras aplicaciones o herramientas). No flipes: sí, le dedicas todo ese tiempo. Ya sé que es una pasada.
  • Intentar agrupar tus tareas diarias de trabajo por parejas de herramientas y funciones. Por ejemplo: “para revisar el correo, uso Gmail.”
  • Hacerte un listado de tareas a realizar y ponerte un tiempo al día para hacer cada tarea concreta. Siguiendo el ejemplo anterior: “de 9:30 a 10:00, revisar la bandeja de entrada y responder los emails pendientes.
  • Si vas a trabajar desde el ordenador, dejar el teléfono lejos de tí para no perder el tiempo y poder realizar todas las tareas de tu lista sin entrar en whatsapp. Márcate un tiempo para dedicarle a Whatsapp (ver apartado anterior).
  • Si usas las redes sociales para despejarte de tu trabajo, márcate también un tiempo de uso. Y si eres un CM como yo y forman parte de tu jornada laboral, divide el tiempo de revisión de notificaciones en 2 ó 3 veces al día.
  • Desactiva las notificaciones de todo lo que puedas los fines de semana y festivos, e incluso si te atreves, por las tardes. Puedes empezar por desactivar el correo y cuando lo lleves mejor, sigue con desactivando las notificaciones de redes sociales y whatsapp en la pantalla de inicio (sé que te va a costar un poco).

Resumiendo: se trata de concentrarse en cada una de las tareas de tu día a día, sin estar constantemente interrumpiéndotela tú mismo/a con las notificaciones de las herramientas digitales, sino de ser consciente de tu tarea y de terminarla, aunque te escriban por whatsapp. Después de una cosa, otra.

Y hasta aquí mis trucos y consejos para llevar una vida saludable a través de la dieta Digital Detox. Si tienes algún otro consejo o truco de este estilo, compártelo y déjamelo en comentarios. ¡Te lo agradeceré!

¿Te atreves a desactivar las notificaciones? Te invito a dedicarte un rato de tiempo para tí y mirar las nubes.

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TIPOS DE CLIENTES

A lo largo de estos años trabajando como Community Manager, formadora y consultora de Social Media, me he tropezado con tantos clientes diferentes que me gustaría compartir esta información por si acaso ayudo a otras personas que aún no poseen ese ojo clínico para clasificarlos, siempre con humor 😉

Comencemos por mis inicios… Más o menos en el 2010, algunos allegados y conocidos me pedían que les llevara las redes sociales de sus negocios. Normalmente eran personas cuyos negocios físicos llevaban en marcha varios años, que habían ido adaptándose a lo largo del tiempo a las necesidades del mercado, innovadores, y aquí apareció el primer tipo de cliente: el listillo.

EL CLIENTE LISTILLO

El cliente listillo es aquel que desea contratar tus servicios porque quiere tener presencia en redes sociales, pero que pagarte cada mes le cuesta un terrible dolor de cabeza. Además, no te lo dice, pero tú lo sabes: quiere gestionar las redes él mismo, y quiere que le enseñes, sin decírtelo, y por supuesto gratis. Su estrategia es pedirte que le arregles algo del pc de su oficina, y ya de paso le enseñes cómo lo haces en Facebook, o de qué forma puede él “poner algo de vez en cuando”. Es consciente de que no llegará a ser Community Manager ni a hacerlo como tú, y valora tu trabajo lo justito… Por eso, en cuanto sepa hacer “cuatro cosillas en Facebook”, te dirá que está muy contento contigo pero que para su negocio no necesita tanta estrategia, tanto calendario, tanto informe y tanta preparación, y que prescinde de tus servicios, no sin antes pedirte que le enseñes a subir videos a Youtube ó algo similar.

Así que si alguna vez te encuentras a este tipo de cliente, te diré que para reconocerlo a simple vista sólo tienes que dejarle hablar, porque enseguida mostrará sus ganas de aprender a “subir cuatro fotos a Facebook” y su sorpresa al ver tu presupuesto será enorme. Be careful, my friend.

 

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EL CLIENTE SABELOTODO

El cliente sabelotodo es un poco más difícil de descubrir. ¡Todos nos hemos encontrado uno alguna vez en cualquier trabajo!

En las primeras reuniones se muestra receptivo, participativo y creativo. Sabe que te necesita, valora el trabajo peeeeeeeeeeeeeeeero: lo sabe todo. Este tipo de cliente cuestionará todo aquel contenido que publiques en redes sociales que no hable de su negocio o no promocione algún producto de él mismo, está absolutamente enamorado de su marca o negocio y cuando le justificas tus acciones, recula diciéndote que “tú eres la profesional”. ¿En qué quedamos?

En algunas ocasiones querrá disponer de las contraseñas de todas las herramientas con las que trabajas para controlarte. Pero aquí tengo un consejo: jamás permitas que un cliente tenga el control de sus redes porque puede destrozar tu trabajo. Si te ha contratado, el método de trabajo y las condiciones de cómo hacerlo las debes poner tú. De esa forma serás más respetado como profesional y tus resultados no se verán afectados por las posibles meteduras de pata del cliente al no tener acceso a la gestión de sus redes. Siempre podrás decirle que si no confía en ti no puedes trabajar.

El cliente listillo tiene crisis existenciales sobre tu trabajo en redes sociales y es posible que tenga periodos de oscilación en cuanto la frecuencia de comunicación contigo: temporadas de comunicación diaria enviándote contenido a todas horas, emocionado, lanzándote preguntas sobre tus acciones y otras temporadas totalmente missing. Para mantenerlo a raya, sé empático: al fin y al cabo ha confiado en ti pero lo único que le pasa es que cree que hablando de su negocio día y noche conseguirá mejores resultados. Demuéstrale que no es así y seréis Friends forever.

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EL CLIENTE MUDO

Aunque para mucha gente este tipo de cliente le parece el ideal, yo no opino lo mismo… El cliente mudo es aquel que ha llegado a tí por recomendación en la mayoría de los casos. En las primeras reuniones ya muestra su desconocimiento en el tema y sólo mira tus presentaciones y te sonríe. Fin.

Y entonces el trabajo va saliendo cada día, todo es monótono, igual, tú propones acciones nuevas, cambios en la estrategia, nuevas ideas, ¡estás emocionadísima…! y el cliente responde con un “ok”, “vale”, y poco más. Los informes ni los lee (lo sabes porque traqueas los emails), y así hasta el infinito. No le ves casi nunca, tener reuniones con este tipo de clientes es casi imposible y dentro de ti tienes una sensación rara: no sabes si le gusta lo que haces, no sabes su opinión para nada, no tienes apenas contacto… ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Menos mal que te paga, que si no…

 

mudo TIPOS DE CLIENTES

EL CLIENTE JEFE

Soy autónoma por convicción y en ocasiones, al contratarme otros clientes, se establece una extraña relación: el cliente jefe se piensa que soy su empleada.

Es muy fácil identificar a este tipo de clientes porque desde el minuto uno la frecuencia de comunicación vía email, vía telefónica y vía whatsapp (y he escrito “y” porque usa todas a la vez cada día) es de una de ellas cada 2 horas al día. Te puedes morir de la ansiedad.

Cuando no contestas al momento a sus emails te escribe por whatsapp a cualquier hora del día (o de la noche) y si no lo lees, te llama. Ya le comentaste que tienes más clientes, que tienes reuniones, que impartes formación, pero le da lo mismo: te ha contratado y cree que eres su empleada. But, you don´t own me (escucha la canción).

Lidiar con este tipo de clientes puede darte migraña continua, pero te voy a dar unos truquillos para no salir escaldada: deja claro que vas a realizar el trabajo para el que te ha contratado, que tiene tu palabra, que te gusta el trabajo, pero que tienes más clientes, que tu disponibilidad para responder no es inmediata, y ponte un horario al día para comunicarte con él. Responde al día siguiente, dale lo que te pide e intenta ser empática.

Con este tipo de clientes el truco es que entienda que estáis al mismo nivel, y ya verás como al final la relación mejora. Dale tiempo.

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EL CLIENTE ESTRELLA

Llegamos a mi tipo de cliente favorito. El cliente estrella es el cliente perfecto, el ideal para todo el mundo. La comunicación es constante y fluida, respetuosa y por varias vías diferentes, y siempre hace partícipe a su equipo de trabajo en el calendario de contenidos. Es muy creativo, sabe lo que quiere y a diario busca fuentes de inspiración para mejorar el trabajo en redes sociales y proponer ideas nuevas.

El cliente estrella valora tu trabajo y es consciente que es la suma de muchos factores. Jamás cuestiona lo que haces, lee y estudia los informes para realizar nuevas propuestas y cuando los resultados son buenos, lo celebra con ilusión. La relación es tan estrecha que lo consideras parte de tu familia y le aportas soluciones más allá de tu negocio siempre que lo necesita, ya sean tecnológicas, de consultoría, formación, o de lo que sea, y gracias a eso, las ganas de mejorar, de innovar y de crear juntos un plan mejor, se hace realidad.

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Obviamente es el cliente que todos queremos, y es a lo que debemos tender como profesionales. Por eso quiero destacar las claves para conseguir que todos los tipos de clientes se conviertan en clientes estrella:

  • La comunicación debe ser fluida: reuniones periódicas y en los canales que sean necesarios. Pon las reglas del juego en cuanto a frecuencia, duración, horarios. Es positivo para todos.
  • El diseño de la estrategia y el calendario de contenidos deben ser consensuados en equipo. Hacer partícipe al equipo de trabajo del cliente en la estrategia y en el calendario de contenidos favorece los lazos de unión.
  • La medición de resultados donde podamos sintetizar lo más destacado del mes es fundamental para que el cliente conozca rápidamente lo que está ocurriendo en sus redes sociales.
  • Las felicitaciones en equipo cuando se consiguen buenos resultados, o los mensajes de ánimo en los contratiempos también son necesarios para construir un cliente estrella porque te verá como uno más.
  • Y por último, tus aportaciones para ofrecer posibles soluciones en otro tipo de servicios te ponen en valor como profesional. Ayuda a tu cliente a solucionar problemas en la medida de tus posibilidades. Él confía en ti.

En resumen: cuando tu cliente te ve como parte del equipo, se forma una relación sólida que evoluciona a lo largo del tiempo. La clave es esa: E Q U I P O.

 

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Y hasta aquí, con todo mi cariño para todos mis clientes durante estos años. Este post va especialmente dedicado a mi amiga MJ, con la que mantengo muchas conversaciones sobre los tipos de clientes siempre entre risas: ¡MJ, esto es lo que te faltaba!

Y ahora cuéntame: ¿con qué tipo de clientes te cruzas más a menudo? ¿Echas en falta algún otro tipo de cliente?

 







CÓMO ME CONVERTÍ EN COMMUNITY MANAGER

Hoy 22 de enero, es el Día del Community Manager y justo hoy voy a contar mi historia como Community Manager.

En 2009, mientras trabajaba en una conocida empresa como Técnica de GIS (sistemas de información geográfica) y estudiaba un Máster, decidí abrirme un blog en la plataforma Blogger. En ese año surgieron muchos de los blogs más conocidos en la actualidad, y os puedo asegurar que muchos otros, escritos por famosas, ni siquiera existían por aquel entonces.

La temática de mi blog al principio era muy personal, y tenía unos pocos subscriptores, de mi círculo más conocido. Pero en 2010, decidí centrarme en una temática: iba a escribir sobre moda. Realmente no tenía (ni tengo) formación en moda, pero en lugar de escribir sobre tejidos y patrones, decidí escribir sobre tendencias en moda, por mi afición (inducida por mi madre desde niña), a leer revistas de moda y sobre todo a comprar (también inducida).

kelly-sikkema-1037902-unsplash-1 CÓMO ME CONVERTÍ EN COMMUNITY MANAGER

Desde el principio tuve claro que nunca iba a aparecer yo, que sólo iba a escribir sobre tendencias, tiendas pequeñas, nuevas marcas, etc. Y me puse manos a la obra: estuve en activo con mi blog durante 3 años, y los 2 primeros escribí todos los días, de lunes a viernes.

Mientras escribía en mi blog, fui aprendiendo de Blogger, de WordPress, de plugins, de fan pages y de twitter (Instagram ni existía). Y en el 2011, la empresa donde trabajaba decidió no renovar a muchas personas, entre ellas yo. Así que me quedé sin trabajo, con mi Máster terminado y con mi blog.

Y de la nada, surgieron mis primeros clientes. Al principio, algunos conocidos me encargaban gestionar las redes sociales de sus negocios. Una de las primeras empresas cuyas redes sociales gestioné fue el Restaurante Triana. Y al poco tiempo, un local de jazz en la zona de Retiro, solicitó mis servicios para “llevarles las redes sociales”: ¡ni siquiera existía la profesión de Community Manager por aquel entonces, ni su definición!

jon-tyson-518780-unsplash CÓMO ME CONVERTÍ EN COMMUNITY MANAGER

Esto era lo que me decía mucha gente al principio: “¿Cómo dices? ¿Qué llevas el facebook a las empresas? ¡Eso no es un trabajo!”

Después de una temporada sin rumbo, la Escuela de Organización Industrial me propuso matricularme en un curso para convertirme en emprendedora. Me resistí mucho tiempo a encaminar mi carrera profesional al emprendimiento, ya que mi formación universitaria es Ingeniería Forestal y había realizado verdaderos esfuerzos para ser Consultora Medioambiental. Pero la vida me daba señales constantes para reconvertirme profesionalmente: la crisis castigó el sector medioambiental (entre otros muchos sectores), mi blog cada vez era más popular, ya tenía varios clientes, y el mundo digital me tenía fascinada.

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Así que cuando asumí que iba a convertirme en emprendedora en aquel curso pasé por la metamorfosis de oruga a mariposa y fui totalmente abducida por las redes sociales. Aún recuerdo el día que le dije a mi tutor: “¡Ya sé de qué voy a montar mi negocio; voy a ser la que gestiona el Facebook de las empresas!”. Había decidido que sería Community Manager, pese a que, como he dicho antes, no existía aún esa profesión.

Tras el curso de emprendimiento, creé Plan C, compaginé redes sociales con medio ambiente durante un tiempo, me formé profesionalmente en la universidad, asistí a congresos, eventos, cursos, leí todo lo que pude sobre redes sociales, apliqué los consejos de los grandes gurús en redes de prueba que tenía, y continué mi camino aprendiendo hasta hoy mismo.

En la actualidad soy Community Manager (además de consultora y formadora), sigo aprendiendo cada día sobre redes sociales y hoy 22 de enero, Día del Community Manager, puedo decir alto y claro que me encanta mi trabajo porque aprendo muchísimas cosas de forma constante, porque aporto mi granito de arena a mis clientes y porque es una profesión muy creativa.

Esta profesión me ha aportado muchísimos beneficios personales y profesionales, he conocido a grandes profesionales del sector, he participado en Programas Formativos de gran relevancia y tengo contacto con gente relacionada con el mundo del Marketing, de la Comunicación y el Emprendimiento a la que nunca hubiera conocido si me hubiera dedicado a otra cosa.

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¡Quién me iba a decir a mí, que con mi blog iniciado en 2009 iba a terminar siendo Community Manager…!

Y para terminar, si has llegado hasta aquí y si eres Community Manager, te lanzo una pregunta: ¿qué es lo que más te gusta de esta profesión?

PD. Post dedicado a mis compis de profesión, a todas las personas que he formado estos años en Social Media y a las personas que confiaron en mí desde aquellos inicios.

 

 







INSPIRACIÓN

Me despedí del 2018 con muchísima alegría al hacer un repaso al año. No quiero ser pesada ni romántica, pero el 2018 ha sido maravilloso ❤

Y quería iniciar mi primer post de 2019 con reflexiones sobre la búsqueda de inspiración en trabajos como este o como otros, donde la creatividad es un porcentaje clave a la hora de triunfar o de obtener buenos resultados.

Durante toda mi carrera profesional (y aquí incluyo hasta los empleos de mi época de estudiante), he buscado la creatividad para mejorar en cualquier tarea que se me encomendase. Recuerdo mi labor como entrenadora de volleyball cuando buscaba los mejores ejercicios para practicar con mis equipos de adolescentes algunas técnicas de juego. No había internet, pero tenía mis métodos, eh! Veía vídeos de mi ídolos, me fijaba en los entrenamientos de equipos rivales, observaba con detalle los equipos de otros lugares, etc. Y conseguía crear mis propios entrenamientos adaptados a mis equipos. Nada fuera de lo común.

Con los años, mi técnica de búsqueda de inspiración ha ido depurándose, aunque puedo resumirlo en algo corto: “Hago cualquier cosa que me gusta mucho, pero que hace tiempo que no hago, o que no he hecho nunca”. Sí, eso es lo que hago y a lo mejor si me lees puedes estar pensando “Pues vaya chorrada!”. A lo mejor sí… ¿o no?

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Cuando busco inspiración para ser más creativa tanto en mi trabajo como Community Manager o como formadora, lo primero que hago es pensar en lo que quiero hacer, y en la montaña de ideas sin control que se me vienen a la cabeza, pero que no me gustan ni brilla ninguna. Y claro, mi cabeza busca desesperadamente salir de ese montón, y yo le doy lo que pide: des-co-ne-xión.

Desconecto haciendo cosas que sé que me encanta hacer o incluso que no he hecho nunca pero que también sé que me van a gustar. Un ejemplo podría ser leer algo que me motive, en inglés, o que me haga reír. Llevar a la mente a otro lugar hace que mi cabeza se limpie.

Otro ejemplo puede ser conducir hasta un lugar al que hace muchísimo tiempo al que no voy, donde se escuche el silencio, y dar un paseo de una hora sin mirar el teléfono Eso me da la vida. Vuelvo a casa siempre a tope de ideas.

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Y la tercera opción que también me inspira es irme a comer con alguna amiga y ponernos al día.

En los tres casos ocurre lo mismo: vuelvo creativa a tope, haciendo listas infinitas de ejemplos, casos, ideas, imágenes, etc etc etc. Podría hablar de leer en internet casos de éxito, de buscar las tendencias del sector, de leer los últimos informes o de buscar referentes, pero en situaciones de conexión continua, a mí, lo que me hace ser más creativa es ser analógica durante unas horas. Es curioso, ¿no?

En fin… esta es mi reflexión de hoy.

¿Y tú cómo te inspiras para buscar la creatividad?

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LUGARES EXTRAÑOS DESDE DONDE TRABAJA UN COMMUNITY MANAGER

Una de las cosas de las que no se habla mucho por las redes pero sí mucho entre compañeros de profesión son esos lugares extraños desde donde a veces nos ponemos a trabajar.

Para ponernos en situación os cuento: es cierto que los Community Managers normalmente (casi nunca) tenemos nuestro calendario de publicaciones diseñado, y con este documento, vamos programando las publicaciones en las diferentes redes sociales del cliente, en su formato adaptado, en su horario, etc. (Eso da para otra historia más…). Depende muchísimo del cliente, de su seriedad y organización interna (aprovecho desde aquí a saludar a algunos de mis clientes más fieles, por su capacidad organizativa y buen trabajo conjunto semanalmente. ¡Sois la caña!).
Pero a veces, por diferentes motivos, no podemos programar las publicaciones.

¿Cuáles son esas razones por las cuáles no podemos programar el contenido? Pues por ejemplo porque no tenemos la información completa sobre aquello que tenemos que publicar. Sólo tenemos algo de información mínima y para crear un video, escribir un post o diseñar algo bonito, aparente, útil y de calidad necesitamos algo más de “chicha”.
Otras veces el cliente está pendiente de que “alguien” le envíe un documento que nos reenviará para poder nutrirnos de información, o necesita el ok de su equipo para proporcionarnos esa información y que el Community Manager lo difunda por las redes.

Como habréis podido imaginar, sin la información no podemos diseñar o crear el contenido, y sin crearlo, mucho menos podemos programarlo, ¿me seguís?

Pues bien, en incontables ocasiones, mi calendario de contenidos me dice que debo publicar algo a una hora concreta del día X y ese mismo día no dispongo de la información para poder publicarlo. Entonces llamo al cliente o envío un email solicitando lo que necesito (el cliente dice que debe difundirse hoy sin falta porque es urgente). Y yo, intentando mantener la calma en mis vacaciones digo: “¡Hola! Necesito que me enviéis sin falta la información sobre el evento de este fin de semana porque no tengo mucha cobertura, me tengo que ir ahora y hasta por la tarde no estaré disponible de nuevo, y además…”.- “¡No te preocupes, que lo tienes sin falta en un minuto”. Y ese “minuto” no llega…

Y de repente me veo subida a una piedra en la montaña, en mis vacaciones, esperando el documento, intentando convertir un pdf a jpg, o un word a un jpg, abriendo Canva desde el móvil… Otras veces he estado sentada en una heladería, rodeada de turistas, mientras intentaba escribir un post con la publicación urgentísima, o salirme de un funeral para atender al cliente que me solicita que le publique X cosa en un festivo, sin previo aviso, sin organizar nada, a punto de darme un ataque de nervios porque la batería de mi móvil es de un 1%. El tren es otro de los sitios donde he vivido marrones como Community Manager interesantes. Un lugar hostil, donde pierdes constantemente la cobertura y la tortura te acompaña hasta el final del trayecto porque aunque te muevas por el vagón te va a igual: nunca tendrás suficiente cobertura como para poder currar y además tienes que sumarle la dificultad de que vas con todos tus trastos a cuestas por si acaso te roban (igual soy un poco paranoica), debes prestar atención a lo que te cuenta el ciente pero que apenas escuchas, y si te toca ventanilla, encima tienes que mover a tu acompañante (en mi último viaje además mi acompañante olía a whisky) para poder buscar cobertura en el pasillo. Y por supuesto, un aeropuerto no puede faltar en esta lista de lugares estrambóticos donde he trabajado en más de una ocasión: hasta una vez solucioné un marrón de Community Manager justo en la puerta de embarque!!  Llegamos al final de la lista con mi lugar “favorito”: Las playas paradiasicas: esas playas donde no hay cobertura pero de repente te mueves, te llegan 10 mensajes de llamadas perdidas, un email con la info que esperabas y al que no puedes acceder porque no tienes 4G y de repente te vuelves loca saltando, subiéndote por riscos como una cabra montesa para descargarte el documento en cuestión y poder trabajar.

En definitiva, sin organización es imposible programar, aunque tengo que decir que a pesar de las fatiguitas que he pasado por los problemas mencionados anteriormente, nunca nunca nunca he dejado de publicar nada a tiempo y al final siempre he logrado una solución para publicar aquello que el cliente necesitaba en su momento (a veces me ha costado sudor y lágrimas, eso sí).

En fin, esos lugares desde donde muchas veces trabajamos, son lugares tan cotidianos como una tienda de chinos (que también podría sumar a esta lista de lugares)

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HISTORIAS REALES DE UNA COMMUNITY MANAGER: ¡HOLA DE NUEVO!

Pues sí, ¡hola de nuevo! Después de una gran temporada sin escribir nada en ningún blog, ni siquiera en el mío propio, mi cabeza me pedía volver a escribir con fuerza. Con tanta fuerza como cuando fui bloguera de moda.

Durante todos estos años sin escribir casi nada, lo echaba de menos. Pero cada vez que intentaba volver a escribir me surgían mil preguntas sobre la temática y al final me auto aburría (¿existe esta expresión?🙄), y lo dejaba. Siempre acababa diciéndome: “Bah, es que de eso ya se ha escrito mucho”.

Pero por fin he encontrado la temática de mi blog. He decidido que voy a escribir sobre mis historias de Community Manager, sobre mis experiencias como docente, mis sensaciones y esas cosas que me pasan por la cabeza y que me apetece contar.

Así que si has seguido hasta aquí, buscas un blog de Social Media donde no se hable de herramientas, ni de estrategia, ni de tendencias, ni de actualizaciones, ni de nada parecido, y te apetece echarte unas risas leyendo historias reales de una Community Manager, te invito a suscribirte de nuevo a mi blog (he borrado la antigua lista de subscriptores para ser fiel a mí misma ✌) y recibirás mis historias.

Y ahora que ya he roto el hielo me dispongo a contarte un poco más de mi vida actual: soy Community Manager (en serio), soy la persona que responde cada día pacientemente los comentarios de la gente amargada que comenta y critica en redes sociales de empresas, marcas, etc. Además de ser Community Manager (CM para los amigos), soy docente de Social Media, Content Marketing y Digital Tools y participo en diferentes programas formativos: para emprendedores, para estudiantes de Másters, MBA, de forma presencial y de forma online.

Todo lo anterior lo compagino cada día de mi vida yo solita, con millones de herramientas que me hacen más fácil el trabajo. Dedico parte de mis 24 horas del día a investigar, leer, estar al día en Social Media. Y cuando me vuelvo loca me voy al campo (yo es que soy muy de campo), camino y escucho el silencio. Otras veces me voy al gimnasio, me pego cuatro bailes en clase de Zumba y durante ese ratito se me olvida quién es Mark Zuckerberg, qué son las Instagram Stories y qué es el Business Model Canva.

Total, que no estoy loca de milagro. Pero ante todo soy feliz. Me encanta mi trabajo, disfruto muchísimo con mi profesión y con este blog sólo quiero contar desde un punto de vista divertido y con mucho humor, mis propias historias.

¿Me acompañas en mis historias?



reuben-juarez-769139-unsplash HISTORIAS REALES DE UNA COMMUNITY MANAGER: ¡HOLA DE NUEVO!

 

 

 







GENERATION FAMILY

Hace más o menos un mes terminó la última edición del programa de Marketing Digital “Generation Spain” en la que he tenido el placer y el orgullo de participar en sus últimas ediciones como profesora de Content Marketing y Social Media.

Recuerdo que un 1 de marzo de 2016 recibí la llamada del que iba a ser el director de este programa, Julio Alonso. En aquel momento yo acababa de trabajar en otro programa formativo para una empresa de electrodomésticos, a través de una agencia de marketing, y pensaba que me esperaba un largo periodo de tiempo sin dar formación (no sabía lo que se me venía encima).

Al poco tiempo nos reunimos muchos de los profesores que íbamos a formar parte del equipo del programa y recibimos formación sobre la metodología de trabajo. Era el principio de un gran reto.

Todos pusimos mucho de nuestra parte: apuntes, novedades, pruebas, retos, ideas, propuestas… Creo que el denominador común de todos los que formamos parte del programa de Marketing Digital “Generation Spain” era la pasión por el Marketing Digital.

Y de repente se puso en marcha el Programa de Marketing Digital “Generation Spain” en EOI, con el apoyo de Mc Kinsey. El programa estaba dirigido a jóvenes menores de 30 años desempleados, y tenía una duración de 4 meses, con clases presenciales, online y con una metodología de enseñanza diferente.

Me acuerdo de aquella primera promoción de Madrid, tutorizada por Jesús Rivas, llena de jóvenes ilusionados por haber sido seleccionados para formarse en Generation Spain. Y también me acuerdo con mucho cariño de la segunda edición, con una semana de diferencia de la anterior, tutorizada por Silvia Mazzoli, con su grupo de apasionados por el Marketing Digital.

Han sido muchas ediciones (ya no recuerdo si son 9 ó 10), en Málaga, en Sevilla y en Madrid, con muchos alumnos de los que no recuerdo sus nombres porque es imposible, pero sí recuerdo la huella que cada uno de ellos ha dejado en mi vida de profe: aquellos que me seguían tímidos en clase, los que sonreían vergonzosos, los más participativos, los que pasan desapercibidos pero sacan notazas, los que se distraían más, los que me escribían dudas, los que hacían los últimos los deberes, los que realizaban los primeros sus entregas, los que han practicado más en redes sociales, los que han puesto en práctica el “menos media y más social” , en definitiva, me acuerdo de cada uno de los Geners, de los que yo también he aprendido muchas cosas.

Confieso que se me han saltado las lágrimas en todas las presentaciones de proyecto final a las que he podido asistir, porque como dice Julio, nuestro director, es “la transformación de oruga a mariposa.” Nada más lejos de la realidad: es muy grande ver cómo alguien que no sabe nada de Marketing Digital realiza un proyecto final como los que hemos visto a lo largo de todas estas ediciones.

De “Generation Spain” me llevo también el aprendizaje continuo de la formación online y offline, la coordinación con mi homólogo en tierras andaluzas, Raúl Dorado, al que le quiero dar las gracias por su trabajo (gracias, amigo!), la constante mejora de cada una de las ediciones, con sus actualizaciones correspondientes y un montón de compañeros con los que he trabajado en esta gran experiencia: la Generation Family.

Quiero dar las gracias a todas las personas con las que he trabajado en todas estas ediciones, especialmente a Gema, Miriam, Mercedes, y María, que junto a Julio, a Jesús y a Silvia sois el alma de Generation. Gracias por tanto. También doy las gracias a mis compañeros de fatigas: el resto de profesores con el que he compartido la participación en el programa.

Se acabaron las intervenciones en el foro, los ejercicios, las dudas, los emails de “do not reply” que nos llenaban la bandeja de entrada en un minuto, y toca descansar.

Un abrazo para todos, Generation Family, y por supuesto, gracias a todos los alumnos, nuestros Geners, a los que deseo mucha suerte en este mundo del Marketing Digital.

PD. Seguro que faltan Geners en las fotos, pero no tengo más.

PD.2. Un abrazo muy fuerte a los Geners de Málaga y Sevilla.

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HOMENAJE AL DÍA DE INTERNET

Estaba en primero de carrera, estudiando Ingeniería Técnica Forestal en la Universidad Politécnica de Madrid, en el año 1997. Era nuestra primera o segunda clase de prácticas de Matemáticas. En esas clases prácticas subíamos a la azotea, donde estaba el aula de informática, llena de ordenadores nuevecitos que pedían a gritos que los toqueteásemos.

Las clases prácticas de Matemáticas eran por parejas y no recuerdo bien ahora con quien me tocaba a mí (probablemente era por orden alfabético). Y en la primera o segunda clase, el profesor nos dijo que nos creáramos una cuenta de correo electrónico y una contraseña. Esa primera cuenta de correo, por supuesto fue de hotmail (¿acaso lo dudabas?).

Y en ese aula con el techo abuhardillado, descubrí internet… Recuerdo que los primeros sitios a los que metía eran terra, yahoo, la web de universia, que era un portal para estudiantes universitarios… En esas webs iba de un lado a otro, saltando con mis ojos para leer todo lo que me parecía interesante: viajes, pelis nuevas, descuentos, foros de estudiantes, etc. Eran webs muy lentas, básicas, pero cumplían su función perfectamente.

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Poco a poco, durante el curso 97/98, el aula de informática estaba cotizadísima, y pusieron un aula extra para que pudiéramos entrar en nuestros ratos libres. Había horario de entrada y salida porque ya apuntábamos maneras y se notaba que nos íbamos a viciar a estar conectados: en cuanto teníamos un rato libre, subíamos a ver el correo, o  buscar información sobre lo que fuera. En los descansos era imposible encontrar un ordenador libre.

pc3 HOMENAJE AL DÍA DE INTERNET

Y de repente un día mis padres contrataron internet. Recuerdo la alegría de mi hermano y mía porque íbamos a poder tener ese lujo de estar conectados cuando quisiéramos. Pero no todo era lo que parecía: la conexión era cara y muuuuuuuuuuuy lenta, a la par que súper ruidosa.

Internet pasó de ser un “vicio” divertido a una necesidad. Actualmente tardaría más del doble en realizar mi trabajo si no existiera internet: tendría que asistir a mil reuniones para que aprobaran mis textos, mis contenidos, mis trabajos…, me tendría que desplazar muchísimas veces a diario para consultar a mis clientes, y no podría ser docente de tantos cursos online como soy ahora.

Ahora valoro muchísimo más la inexistencia de cobertura móvil e internet y me siento absolutamente libre cuando no tengo cobertura de ningún tipo. Creo que somos esclavos de la conectividad everymoment everywhere. Por eso, cuando quiero relajarme de verdad, voy a lugares sin cobertura y me siento libre.

¿Y tú, recuerdas cómo descubriste internet?

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6 de octubre de 2016. Camino de Santiago. De Arzúa a O’Pedrouzo. Vacaciones casi desconectada 😉

 







EXPERIENCIAS FORMATIVAS

Durante 2014 y 2015 he tenido la suerte de formar parte de proyectos de formación bastante interesantes.

Algunos eran para emprendedores: nuestros futuros empresarios, a los que intenté enseñar un poco de este mundo digital y de sus posibilidades, y de los que recibí mucha atención, mucho cariño y mucha energía. Esas primeras clases fueron una inyección de positivismo en mi vida profesional. Es muy satisfactorio ver que muchos de esos alumnos van siguiendo su caminito profesional, emprendiendo, luchando contra viento y marea, todo para sacar adelante una forma de vida.

Otros eran ya empresarios a los que la crisis les había dejado sin ideas, sin creatividad, sin fuerzas y sin ganas, pero que deseaban seguir con sus negocios y necesitaban un soplo de aire fresco para ponerse al día. Con ellos reafirmé que si se quiere, se puede, que siempre hay recompensa para los que trabajan duro y que no hay que acomodarse porque nada es para siempre. Recibí de estos otros alumnos mucha sabiduría propia de la experiencia, a la vez que más muchísimos agradecimientos por enseñar lo que sé hacer desde mi humilde posición como docente de TICS, redes sociales, etc.

Como conclusión final, diría que la vida nos demuestra que hay que estar en continuo aprendizaje, que nada es para siempre, y que todos podemos lograr nuestras metas con esfuerzo y tesón. El querer aprender es algo que todos deberíamos tener como mantra constante en nuestras vidas para estar vivos. Así que os invito a seguir aprendiendo.

Termino con el vídeo de los testimonios de los alumnos que asistieron a uno de los cursos donde he participado como docente, que podéis ver aquí.

 

22-MAYO-LA-CABRERA EXPERIENCIAS FORMATIVAS

 

 

 

conama EXPERIENCIAS FORMATIVAS

 

 

marbella EXPERIENCIAS FORMATIVAS

 

5-JUNIO-NUEVO-BAZTÁN EXPERIENCIAS FORMATIVAS

 

RCV-Colmenar EXPERIENCIAS FORMATIVAS

 

 







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