LUGARES EXTRAÑOS DESDE DONDE TRABAJA UN COMMUNITY MANAGER

Una de las cosas de las que no se habla mucho por las redes pero sí mucho entre compañeros de profesión son esos lugares extraños desde donde a veces nos ponemos a trabajar.

Para ponernos en situación os cuento: es cierto que los Community Managers normalmente (casi nunca) tenemos nuestro calendario de publicaciones diseñado, y con este documento, vamos programando las publicaciones en las diferentes redes sociales del cliente, en su formato adaptado, en su horario, etc. (Eso da para otra historia más…). Depende muchísimo del cliente, de su seriedad y organización interna (aprovecho desde aquí a saludar a algunos de mis clientes más fieles, por su capacidad organizativa y buen trabajo conjunto semanalmente. ¡Sois la caña!).
Pero a veces, por diferentes motivos, no podemos programar las publicaciones.

¿Cuáles son esas razones por las cuáles no podemos programar el contenido? Pues por ejemplo porque no tenemos la información completa sobre aquello que tenemos que publicar. Sólo tenemos algo de información mínima y para crear un video, escribir un post o diseñar algo bonito, aparente, útil y de calidad necesitamos algo más de “chicha”.
Otras veces el cliente está pendiente de que “alguien” le envíe un documento que nos reenviará para poder nutrirnos de información, o necesita el ok de su equipo para proporcionarnos esa información y que el Community Manager lo difunda por las redes.

Como habréis podido imaginar, sin la información no podemos diseñar o crear el contenido, y sin crearlo, mucho menos podemos programarlo, ¿me seguís?

Pues bien, en incontables ocasiones, mi calendario de contenidos me dice que debo publicar algo a una hora concreta del día X y ese mismo día no dispongo de la información para poder publicarlo. Entonces llamo al cliente o envío un email solicitando lo que necesito (el cliente dice que debe difundirse hoy sin falta porque es urgente). Y yo, intentando mantener la calma en mis vacaciones digo: “¡Hola! Necesito que me enviéis sin falta la información sobre el evento de este fin de semana porque no tengo mucha cobertura, me tengo que ir ahora y hasta por la tarde no estaré disponible de nuevo, y además…”.- “¡No te preocupes, que lo tienes sin falta en un minuto”. Y ese “minuto” no llega…

Y de repente me veo subida a una piedra en la montaña, en mis vacaciones, esperando el documento, intentando convertir un pdf a jpg, o un word a un jpg, abriendo Canva desde el móvil… Otras veces he estado sentada en una heladería, rodeada de turistas, mientras intentaba escribir un post con la publicación urgentísima, o salirme de un funeral para atender al cliente que me solicita que le publique X cosa en un festivo, sin previo aviso, sin organizar nada, a punto de darme un ataque de nervios porque la batería de mi móvil es de un 1%. El tren es otro de los sitios donde he vivido marrones como Community Manager interesantes. Un lugar hostil, donde pierdes constantemente la cobertura y la tortura te acompaña hasta el final del trayecto porque aunque te muevas por el vagón te va a igual: nunca tendrás suficiente cobertura como para poder currar y además tienes que sumarle la dificultad de que vas con todos tus trastos a cuestas por si acaso te roban (igual soy un poco paranoica), debes prestar atención a lo que te cuenta el ciente pero que apenas escuchas, y si te toca ventanilla, encima tienes que mover a tu acompañante (en mi último viaje además mi acompañante olía a whisky) para poder buscar cobertura en el pasillo. Y por supuesto, un aeropuerto no puede faltar en esta lista de lugares estrambóticos donde he trabajado en más de una ocasión: hasta una vez solucioné un marrón de Community Manager justo en la puerta de embarque!!  Llegamos al final de la lista con mi lugar “favorito”: Las playas paradiasicas: esas playas donde no hay cobertura pero de repente te mueves, te llegan 10 mensajes de llamadas perdidas, un email con la info que esperabas y al que no puedes acceder porque no tienes 4G y de repente te vuelves loca saltando, subiéndote por riscos como una cabra montesa para descargarte el documento en cuestión y poder trabajar.

En definitiva, sin organización es imposible programar, aunque tengo que decir que a pesar de las fatiguitas que he pasado por los problemas mencionados anteriormente, nunca nunca nunca he dejado de publicar nada a tiempo y al final siempre he logrado una solución para publicar aquello que el cliente necesitaba en su momento (a veces me ha costado sudor y lágrimas, eso sí).

En fin, esos lugares desde donde muchas veces trabajamos, son lugares tan cotidianos como una tienda de chinos (que también podría sumar a esta lista de lugares)

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